Peter Senge es un destacado gurú organizativo, director del Centro de Aprendizaje Organizacional del famoso Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Experto en temas de aprendizaje, en su libro La quinta disciplina desarrolla el concepto de organización como un sistema.
Senge propone de esta manera volver a considerar la globalidad y las interrelaciones entre las partes. Después de “trocear” la empresa (departamentos, análisis de procesos…), de seguir la técnica de dividir los problemas en pequeñas partes “manejables” –métodos que en cualquier caso, pueden resultar útiles- Peter Senge nos recuerda que hay muchas interrelaciones entre las partes, que es necesario tener en cuenta, porque la modificación de una de ellas puede tener influencia en otras, y por lo tanto, el efecto conjunto puede ser distinto del perseguido (viene a ser similar a aquello de que los árboles no nos dejan ver el bosque).
Desde este punto de vista, tanto las empresas como el mundo en el que se desenvuelven son sistemas complejos, con multitud de interrelaciones, y es necesario un pensamiento sistémico, que englobe a la totalidad.
Para ello no basta con que el “superjefe” de la empresa o el comité de dirección vaya creando estrategias y los demás se limiten a seguir sus órdenes, las organizaciones con más éxito serán las que sean capaces de integrar esta forma de pensar en todos los niveles, y descubran la forma de aprovechar el compromiso y la capacidad de todas las personas de la organización.
Senge aboga por el aprendizaje continuo para mejorar la organización, pero se trata con ello de conseguir que los individuos generen resultados de los que se responsabilicen, y por lo tanto resulten importantes para ellos. Es decir, en el proceso se debe producir –y la dirección de la empresa debe estar realmente dispuesta a ello- un aumento de la autonomía y de la responsabilidad de los trabajadores.
La teoría de Senge entronca con otras ideas utilizadas en la Gestión de Calidad, como el enfoque preventivo (en vez de solucionar el problema cuando ya está mal, prevenir para que no ocurra), y relacionado con esto, la obsesión por los hechos, en lugar de analizar las causas de los mismos.
También está muy relacionado con un término clásico de la gestión empresarial, la sinergia, según la cual, el resultado obtenido por el conjunto es mayor que la suma de sus partes, y por lo tanto, está conectado con el trabajo en equipo.
Senge lo lleva un poco más allá, y habla de aprendizaje en equipo, que divide en dos fases: diálogo y discusión. El primer paso supone una fase exploratoria, en la que se analizan diversas alternativas, mientras que en el segundo se trata de decidir cuál es la mejor (podría hacerse, por ejemplo, una tormenta de ideas para generar el mayor número posible de alternativas, y luego elegir cuál o cuáles de ellas son válidas).
En definitiva, el libro de Peter Senge es un clásico de la gestión empresarial y uno de esos imprescindibles que todos los directivos deberían leer.


