Jeremy Hope explica en su libro cómo reinventar las funciones del director financiero, para añadir valor a su empresa.
El autor hace una pregunta muy directa: “¿Añade usted valor a su empresa o simplemente lo calcula?”
Jeremy Hope aboga por potenciar el papel de los directores financieros, liberándolos de muchas procesos que apenas aportan valor, para adoptar funciones de apoyo a la dirección general y a otras áreas de la empresa, ampliando sus funciones a algo más que “simplemente números”.
De esta manera, defiende la labor de un director financiero equiparándola casi a la de la gerencia, ya que entiende deben tener una habilidad analítica de alto nivel y una comprensión global del negocio, además de diseminar el conocimiento financiero por toda la empresa.
También estaría muy relacionado con el área de los sistemas informáticos, al ser responsable de diseñar los procesos para que eliminar aquellos que sean irrelevantes y automatizar los rutinarios, de manera que el tiempo que se emplee para elaborar la información sea menor, y se dedique más a analizarla e interpretarla.
De esta manera, además, no sólo se consigue una mejor comprensión del negocio, ya que se dedica más tiempo a entenderlo, sino que se pueden analizar las tendencias, percibir los cambios y reaccionar rápidamente ante las oportunidades y amenazas.
También propone que los directores financieros se atrevan a ser promotores del cambio en la empresa. Propone una fórmula de gestión del cambio según la cual:
I x V x P > R
donde I = Insatisfacción, V = Visión, P = primeras medidas y R= Resistencia al cambio
Es decir, que para vencer la resistencia al cambio, debe haber una insatisfacción respecto a la situación actual, una Visión de lo que se quiere cambiar y cómo, y tomar unas Primeras medidas que permitan mostrar algún éxito a corto plazo que permitan vencer las posibles reticencias o temores respecto al cambio.
Jeremy Hope se muestra de acuerdo con tener un sistema de indicadores, pero no todo un entramado de cientos de indicadores que muchas veces llevan más a la confusión, sino una serie de valoraciones sobre aspectos esenciales.
En este sentido, cita a uno de los gurús de los sistemas de calidad, W. Edwards Deming, que señalaba que los gerentes tienden a dedicar más del 97% del tiempo a analizar indicadores y menos del 3% a lo que realmente importa, lo invalorable.
Y es que tal y como señala Hope, los gerentes se suelen centrar en aspectos que representan sólo el 5% de las oportunidades de mejora (plantilla y actividades), en lugar de centrarse en el 95%, la mejora de los procesos.
En cada capítulo, el autor ilustra sus teorías con multitud de ejemplos y al final del mismo propone una “lista de comprobación” en la que resume las líneas de actuación. Resulta un libro muy útil y recomendable tanto para directores financieros como para gerentes de empresa.


