Las declaraciones realizadas estos días por responsables de distintas entidades y organismos nos hacen dudar. ¿Realmente se mantiene el nivel de crédito?
Comentaba Francisco González, del BBVA, que la entidad continúa dando créditos, que incluso ha crecido un poco, y que el ratio de concesión de créditos en relación a las solicitudes continúa por encima del 70%, pero que ahora se piden menos.
Por otra parte, Miguel Martín, presidente de la Asociación Española de la Banca (AEB), indicaba que hay que corregir el sobreendeudamiento de las empresas y familias, y que no es la Banca la que hunde la economía, sino que precisamente la economía no se hunde más porque la banca es capaz de sostener la posición deudora de España en el mundo.
Ahora, habría que introducir los matices, respecto a lo comentado por González, los Bancos están manteniendo sus números de dos maneras, uno a través de grandes operaciones corporativas, que permiten que la cifra global se mantenga, y otra, no presentando todas las solicitudes de operación, sino sólo aquéllas que los directores de sucursal o jefes de zona ya consideran razonablemente viables, de manera que el porcentaje de operaciones aprobadas se mantiene.
A este respecto, comentar que hace unos días, hablando con el responsable de sucursal de una conocida entidad, comentaba que en enero sólo había formalizado sesenta y pico operaciones.
Cuestionado sobre cuál era el nivel normal antes de la crisis, aseguró que por encima de trescientas operaciones al mes. ¿Este descenso viene provocado por una bajada en las solicitudes, o por que muchas ya no se cursan a niveles superiores?
En cuanto a lo declarado por Miguel Martín, desde luego que la economía española se ha sobreendeudado en el exterior, y que es algo a corregir. Pero con ella, las entidades financieras, que también han sido actores principales en este endeudamiento, que ha permitido a la economía española crecer mucho en los últimos años, pero que ahora tenemos que pagar.
Por lo tanto, lo que no pueden hacer las entidades financieras es no reconocer su parte de culpa, y ahora lavarse las manos como si no fuera con ellos, aunque eso sí, aceptando el apoyo por parte del Gobierno y del BCE, para salvar ellos su situación.


