El periodista solicitó una cita con el alto directivo de aquella gran corporación. Para su sorpresa, llamó un viernes y le citaron para el lunes siguiente.
Cuando llegó a la sede central de la compañía, le acompañaron a un gran despacho en una de las últimas plantas del rascacielos, desde donde se divisaba toda la ciudad.
Para su asombro, enseguida salió el directivo a recibirle, puntual como un reloj, no le hizo esperar ni un minuto.
Tras unos minutos de charla informal, el periodista se animó a preguntarle cómo era posible que le recibiese tan pronto, habiendo solicitado la entrevista hacía tan poco tiempo. Quizás es que se había cancelado alguna otra reunión, y le había quedado ese hueco, inquirió humildemente.
- No, no es eso -respondió el directivo. Simplemente es que dedico los lunes a pensar, así vengo fuerte del fin de semana. Y he considerado que una charla con usted también me podría ser útil para tener noticias frescas del mercado. Así que no ha sido difícil hacerle un hueco.
- ¿A pensar? ¿Cómo a pensar? ¿Quiere usted decir que los lunes no hace nada?
- Al contrario, querido amigo. El lunes es el día que probablemente me dedico a hacer aquello por lo que me pagan, estupendamente por cierto. Hoy tienen prácticamente prohibido molestarme, salvo que sea algo muy urgente. Y en esta empresa hace tiempo que no existen temas demasiado urgentes. Así que me dedico a reflexionar sobre el Plan Estratégico de la empresa, la situación del mercado, los nuevos productos, ya sabe, ese tipo de cosas en las que uno no puede pensar en el día a día.
- Vaya, no sé si decirle que es increíble, aplaudirle, o ambas cosas. Quiere decir que es usted capaz de estar sin hacer nada sabiendo que ahí fuera hay mil asuntos que resolver.
- No crea, las personas que trabajan en esta organización tienen la suficiente autonomía y responsabilidad para atender la gran mayoría de los asuntos, así que tienen claro que a mí tienen que llegar muy pocos. Y yo mismo sé perfectamente que me tengo que ocupar de lo que me tengo que ocupar.
- Suena bien, pero ¿funciona realmente? Estoy maravillado.
- Mire, antes el director financiero tan pronto estaba haciendo los presupuestos quinquenales como contabilizando facturas, y el de marketing podía estar realizando una campaña a nivel nacional, o decidiendo el Pantone concreto de una prueba, o el papel para realizar un simple folleto. ¿Le parece esto una mejor utilización del tiempo?
- ¿Pero eso no quiere decir que los directivos pierden un poco el contacto con la realidad de la empresa? ¿O no será que son, perdone que se lo diga, un poco vagos y pasan de todo?
- Mire, lo primero que hemos hecho es eliminar las urgencias para centrarnos en lo importante. Además, como ya le he dicho, todos en esta empresa tienen autonomía para decidir dentro de su ámbito de responsabilidad, hemos eliminado el “pedir permiso para todo”. Y las cosas funcionan mejor y de manera más fluida, créame.


