Camper es uno de los más destacados representantes de una industria puntera en España, la del calzado. La marca que fundó Lorenzo Fluxá en 1975 –aunque sus orígenes se remontan al siglo XIX- consiguió revolucionar este mercado, llenándolo de color y creatividad; por ejemplo, Camper se atrevió a sacar zapatos distintos para cada pie.
Camper nació al mismo tiempo que la democracia en España, no por casualidad; Camper significa campesino en catalán y en mallorquín (su origen está en Inca, Mallorca), y aunque sus primeros modelos eran de tipo “campesino”, austeros, fuertes, triunfaron en la España de los primeros tiempos de la transición, ávida de cambio y libertad, de mostrarse progresista y moderna (y un poco influenciada también por el movimiento hippy).
El abuelo de Lorenzo Fluxá, Antonio, inició el negocio cuando en 1877 importó de Inglaterra una sofisticada maquinaria y montó una fábrica de zapatos en Inca. De los zapatos de Antonio Fluxá, se pasó por la conocida marca Lottusse, de zapatos de alta gama, hasta que en 1975 se fundó Camper (además de Lottusse y Camper, la familia también está metida en el negocio de los viajes, a través de Viajes Iberia, hoy en día integrada en Iberostar).
Como sus hermanos mayores dirigían las otras dos empresas, Lorenzo decidió abrirse un hueco para sí mismo y crear Camper.
Lorenzo tomó la decisión de centrarse en el diseño y subcontratar la producción (aunque estudió Empresariales, de joven quería ser arquitecto), decisión que le costó algunas discusiones con su familia, que consideraban importante controlar la producción directamente.
Fue pionero en la apertura de tiendas propias, lo cual le permitió expandir más rápido su concepto de marca, con una actitud innovadora en la comercialización, puesto que también fue la precursora en la fijación de un precio de venta uniforme y estándar para todas las tiendas –algo que hoy en día es habitual en muchas marcas de zapatos.
En 1992, coincidiendo con las Olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla, Lorenzo Fluxá decidió que era un buen momento para aprovechar las circunstancias (modernización de España y relanzamiento de ésta en el ámbito mundial), y comenzar la internacionalización de la compañía. Hoy en día, la empresa está presente en setenta países, con representación en los cinco continentes.
Con una facturación de alrededor de 200 millones de euros y más de tres millones de pares de zapatos vendidos al año (lejos no obstante, de los cientos de millones de pares que venden grandes multinacionales como Adidas o Nike), Camper sigue al pie de la letra su conocido eslogan: Camina, no corras (walk, don’t run).
Con el mismo concepto innovador, de diseño, sensaciones y experiencias alrededor de su marca, Camper se ha iniciado también en el mundo de los restaurantes -con ciertas dificultades- y en el de los hoteles, bajo el concepto del “confort unido a la imaginación”.
Hoy en día, los hijos de Lorenzo Fluxá, Miguel y Lorenzo, tras su paso por otras experiencias profesionales, se han introducido también en la gestión del grupo.


