El presidente del Aspiraciones F.C. estaba muy contento. La temporada había sido magnífica, y habían conseguido un sueño para un equipo modesto como ellos, el ascenso a la Segunda División.
Ahora, mientras planificaba la nueva temporada, una preocupación rondaba su cabeza. Se enfrentarían a equipos mucho más poderosos, varios de ellos potenciales aspirantes al ascenso a Primera, y debían afrontar el desafío en condiciones.
Se reunió con su entrenador, y pronto ambos tuvieron claro que necesitaban un delantero de garantía. El equipo había funcionado bien este año, pero se había echado en falta un goleador nato.
Además, el único que tenían más o menos con ese perfil se había ido para otro equipo, así que era una decisión que no requería mucha reflexión, el caso era acertar en el fichaje, y más teniendo en cuenta que, aunque su presupuesto no era minúsculo, sí estaba lejos del de los equipos grandes de la categoría.
- Alfonso, es evidente que necesitamos un goleador de confianza, que nos asegure un número de goles –le dijo a su entrenador-.
- Bueno, asegurar, asegurar… pero tengo lo que necesitamos. Poli, el delantero del Pirundense, ¿sabes? El que jugó un par de años en el Zaragoza.
- Ah, sí, sería un buen fichaje, pero ¿crees que querrá venir?
- Bueno, me he permitido hablar con él –dijo Alfonso. Tiene una ficha un poco alta y tendríamos que hacer un esfuerzo, pero creo que le podríamos convencer. El problema que tengo es otro.
- ¿Cuál?
- Necesito también sin falta un medio organizador y un pivote defensivo. Y claro, me imagino que habrá que decidir cómo gastar el dinero, porque no llegará para todo.
- Bueno, claro, el presupuesto es el que es, y ya sabes que me gusta tenerlo controlado, no pasarme. Habla con Poli, y tantéale a ver si podemos ajustar un poco el tema.
Unos días después, se volvieron a reunir. Una gran sonrisa se dibujaba en la boca de Alfonso.
- Ya tengo la solución a nuestros problemas. Resulta que he estado hablando con Poli, y él ha jugado en esas tres posiciones que necesitamos. ¿Te imaginas? Con ese fichaje matamos tres pájaros de un tiro, y el dinero que nos sobre lo podríamos emplear en reforzar el lateral izquierdo y la portería, por ejemplo, que no me vendría mal.
- Hombre, sobrar no sobra, pero me parece bien lo que dices. ¿Seguro que el tal Poli puede jugar en esos puestos también? Luego no me vengas a mitad de temporada con que quieres más fichajes.
- Seguro, he estado viendo un montón de vídeos, y puede hacerlo perfectamente. Va a ser un gran fichaje, ya verás, nos vamos a salir…
La temporada arrancó bien para el Aspiraciones, Hipólito metió varios goles y todo parecía ir sobre ruedas. Sin embargo, a medida que avanzaba la competición y por diversas causas –lesiones, sanciones, etcétera- Poli debió jugar gran cantidad de partidos en otras demarcaciones, en ocasiones como organizador, en otras como pivote defensivo y en algún caso como interior. Incluso en un partido tuvo que hacer de portero durante veinte minutos, cuando expulsaron al guardameta.
El jugador cumplió bien en casi todas las posiciones, si bien se echaron en falta sus goles, aquello para lo que en definitiva había sido fichado.
Esta situación sucede muy habitualmente en el mundo empresarial, y es algo que se debe tener muy en cuenta a la hora de organizarse. La polivalencia es hoy en día una característica necesaria en muchos casos, pero no debemos olvidar el concepto de coste de oportunidad, que es el valor que se sacrifica al escoger una alternativa en lugar de otra.
En nuestro caso, es posible que Poli Valente hiciese honor a su nombre y pudiese jugar –y hacerlo bien- en distintas posiciones. Sin embargo, al jugar como pivote defensivo hemos tenido un coste de oportunidad, y es que no ha metido goles como delantero.


