Se trata de uno de los líderes empresariales españoles más valorados a nivel internacional, puesto que fue junto con el propio Amancio Ortega, el principal artífice de la extraordinaria evolución de Inditex, que abrió su primera tienda en 1975, en A Coruña, y hoy es el líder mundial de la moda, tras superar a la estadounidense GAP en 2008 (cuatro años antes, ésta doblaba en ventas a la española).
Castellano es Licenciado en Ciencias Económicas y profesor de Universidad. Cuando conoció a Amancio Ortega, en 1976, era director financiero de Saprogal, empresa dedicada a los piensos para animales.
Comenzó a colaborar con Ortega en el terreno informático, ya que éste estaba convencido de la importancia de tener unos sistemas de información eficaces (hoy en día es uno de sus puntos fuertes), y Castellano tenía cierta experiencia en el tema, ya que su carrera profesional había empezado en esa área.
Entre 1976 y 1984 Castellano continuó colaborando con Ortega mientras trabajaba en Saprogal (llegó a director general en 1981), incorporándose Castellano ese año como consejero delegado de Inditex, coincidiendo con la primera apertura de una tienda Zara fuera de Galicia, en la madrileña calle de Carretas. La facturación rondaba entonces los 30 millones de euros (en el 2008 superó los 10.000 millones de euros).
El tándem Ortega-Castellano tenía bien repartidas sus tareas, ocupándose el fundador más de la parte comercial, y Castellano sus conocimientos en administración, financieros y en recursos humanos.
Una de las cualidades que ha permitido a Zara y a otras enseñas del grupo Inditex (Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius…) es el avanzado sistema informático de que disponen, y la descentralización de las decisiones permitiendo a las encargadas de tienda decidir qué productos piden en base a esta información y a lo que ven en la tienda.
De esta manera, la rotación de las tiendas es muy alta, y se va reponiendo en función de las tendencias de la demanda en cada tienda. Pero las tiradas son cortas, así que si alguien ve un modelo que le gusta, sabe que tiene que comprarlo ya, o quizás se quede sin él. Por lo tanto, se trata de una gestión just in time de la moda, que le ha dado muy buen resultado.
Otra aportación de Castellano apoyada por Ortega ha sido la austeridad, de manera que los beneficios se han ido reinvirtiendo año tras año en su crecimiento.
A pesar del enorme éxito de la pareja, la relación no terminó todo lo bien que debería, siendo el detonante otra operación empresarial. Después de casi treinta años de trato, José María Castellano presentó su dimisión por unas discrepancias surgidas en el intento de compra de Fenosa por parte de Amancio Ortega, el constructor Jacinto Rey (Sanjosé) y Caixanova.
La operación se estaba gestando sin haber consultado a Castellano, y cuando se complicó fue cuando le pidieron que se uniera, e incluso le ofrecían la presidencia de la eléctrica; mientras tanto, Florentino Pérez, de ACS, hizo su oferta al Santander de Emilio Botín, y se llevó el gato al agua.
Aunque estaba pensando en su retirada (nació en 1947), ha participado como consejero en distintas compañías, aunque recientemente ha abandonado muchos de estos cargos al ser nombrado presidente de la compañía de cable Ono.


