El Presidente de la BBK anunció el jueves pasado que dejaba su cargo por motivos de salud (nacido en 1947, sufrió un infarto cerebral hace dos años). Sin duda, su trayectoria profesional es digna de estudio.
Xabier de Irala estuvo casi veinte años en General Electric. Allí pudo aprender de uno de los más famosos y emblemáticos gestores de empresa, Jack Welch. Xabier lo describía como una persona con una gran visión de futuro y una excelente capacidad de ejecución en el presente, además de un gran comunicador. Algo aprendió el ejecutivo bilbaíno (aunque nacido en Nueva York, ya se sabe que los de Bilbao nacen donde quieren).
Irala, ingeniero industrial y MBA, comenzó su carrera en GE en 1971 como traductor. Posteriormente, fue progresando hasta que en 1981 alcanzó el puesto de director financiero. Al año siguiente, y en una situación complicada, Jack Welch visitó España para entrevistarse con el ministro de Economía, Carlos Solchaga, y solicitarle ayudas para reestructurar la empresa. Al no obtenerlas, dejó en manos de Xabier el futuro de General Electric en España.
Tuvo que negociar entonces con los proveedores, declarándose en suspensión de pagos y logrando una importante quita, o condonación de parte de la deuda. Tras este éxito, se incorporó a GE en Londres, luego estuvo en una filial portuguesa y posteriormente trabajó varios años en París.
La vida en la capital francesa no le acababa de convencer, así que decidió regresar a España. Sin embargo, tenía una elevada posición en General Electric, y en nuestro país no tenían un puesto similar que ofrecerle, así que contrataron los servicios de una consultora de outplacement para ayudarle a reorientar su vida profesional.
Tras su paso por el grupo ABB, aceptó la oferta del gobierno del PP para dirigir Iberia. Irala siempre se ha considerado un gestor independiente, a pesar de estar ligado al PNV (su padre fue secretario de Presidencia en el primer gobierno vasco), participó en el proceso de reconversión industrial realizado por el PSOE, dirigió Iberia con el PP y posteriormente, la BBK con el PNV.
Cuando aterrizó en Iberia, la compañía estaba prácticamente en quiebra. Xabier de Irala se propuso que funcionase realmente como una compañía privada y competitiva, identificó al talento interno y promocionó internamente a la gente valiosa. Puso en marcha estrategias comerciales agresivas y realizó desinversiones en América Latina, que suponían un gran lastre para la compañía -había perdido más de mil quinientos millones de euros en los cinco años anteriores a su llegada-.
Consiguió involucrar a sus directivos en el proceso de cambio y renovó la flota, siendo la primera compañía europea en alquilar aviones, en algunos casos con la tripulación incluida, lo que le permitía tener cierta flexibilidad en caso de bajada de la demanda.
Con estas y otras medidas, Xabier de Irala consiguió convertir a Iberia en una compañía moderna y rentable. Según ha afirmado, la base de su éxito fue lograr que los trabajadores confiaran en sus líderes, en sí mismos y en sus posibilidades de éxito.
En 2003, aceptó la presidencia de la BBK. Su reto en la caja vizcaína era hacer de ésta una entidad de referencia. Cuando llegó a BBK, la entidad ya gozaba de una posición saneada, después de la gestión conservadora y prudente de Berroeta.
Irala aspiraba a que ascendiera de nivel, y por ello intentó promover la fusión entre las cajas vascas, que de momento no se ha llevado a cabo, por razones políticas.
La gestión de Xabier de Irala en la BBK no admite dudas, ya que pasó de 15.354 millones de euros de activos, 211 millones de beneficios y 330 oficinas, a 29.666 millones de activos, 338 millones de beneficios y cien oficinas más.
El intento de fusión o integración con la Caja Vital y la Kutxa no fraguó, y posteriormente lo intentó sólo con la Kutxa, pero tampoco fue posible, así que cinco meses después, Xabier de Irala anunció su salida de la presidencia de BBK, aunque ha declarado que posiblemente siga participando en labores de obra social –no necesariamente desde BBK- y en diversos consejos de administración.


