Aunque es un aspecto que nunca debería dejarse de lado, en tiempo de crisis es especialmente importante potenciar la creatividad.
Varios son los comentaristas que en estos días han recordado con buen criterio que en el idioma chino la misma palabra puede referirse a la crisis o a la oportunidad. El momento que nos toca vivir hace imprescindible echarle imaginación y buscar nuevos métodos y maneras para obtener financiación, conseguir vender, etcétera.
A lo largo de mi trayectoria profesional he visto empresas que cortaban literalmente todo tipo de iniciativas que pudieran surgir por parte de los trabajadores, y que pudieran no estar en consonancia con la práctica vigente en la empresa.
Otra situación que me ha tocado vivir en varias ocasiones es el robo (o apropiación indebida) de ideas, es decir, uno tiene una idea y la plantea ante un compañero, superior, colaborador, etcétera, y después éste la presenta como si fuese suya.
En estas circunstancias, tanto si la empresa no promueve la creatividad, como si se producen robos de ideas, las personas pueden llegar a sentirse dolidas y dejar de aportar valor.
En ese caso, lo que inicialmente parece bueno para la empresa (mantenimiento de las normas) o bueno para el que se apropia de la idea (queda bien ante alguien) posiblemente se vuelva en su contra a largo plazo, ya que lo que es evidente, o debería serlo, es que la creatividad de muchas personas va a ser mayor que la de una sola, y esto es algo que aplican muy bien las empresas japonesas, que promueven la innovación y la mejora continua con base en los empleados.
En conclusión, las empresas (y en general en todos los ámbitos, institucional, educativo, etcétera) deberíamos promover la innovación y la creatividad como un elemento que nos puede hacer mejorar y diferenciarnos de los demás.
Vivimos una situación complicada, que probablemente necesita respuestas diferentes. Es un buen momento para cambiar.


