En las empresas hay en muchos casos de profesionales que realizan una excelente labor, pero ésta no es reconocida en su justa medida.
Muchas veces este trabajo es reconocido por sus compañeros (“María es un hacha”, “si necesitas que alguien te explique eso, pregúntale a Eduardo, él sí que sabe”), e incluso sus jefes son conocedores de ello, pero no se lo valoran adecuadamente, bien porque no se puede, porque no quieren, o porque ni siquiera se lo han planteado.
Hoy en día, debido a la crisis, los trabajadores deben hacerse valer más que nunca, y ello se nota ya en las cifras de absentismo laboral, que se han reducido considerablemente. Pero no basta con esto, los empleados deben no sólo realizar un buen trabajo, sino conseguir que se sepa.
Ojo, no estoy promoviendo con esto la típica actitud del “pelota” o del que se apunta todos los tantos delante del jefe (figuras que particularmente detesto), sino que quiero hacer notar que también hay que saber venderse; pero para ello, repito, lo primero es tener un buen producto.
Un buen producto en el caso del trabajador recoge todos aquellos apartados que hemos comentado en diversas ocasiones: gusto (casi obsesión) por el trabajo bien hecho, proactividad, espíritu colaborativo, afán de mejorar, etcétera; hay muchos aspectos relevantes (recordemos la fórmula capacidad = actitud x aptitud x conocimientos).
Respecto a cómo vender nuestro producto, tener una actitud positiva ante el trabajo es muy importante, es bueno ser percibido como alguien cumplidor y que no se arredra ante las dificultades. Hay algunas personas que aunque cumplen en su trabajo lo hacen a regañadientes, desganados o mostrando una actitud negativa. Aunque realizan su trabajo, esta actitud no es obviamente la más adecuada.
También es importante mantener una comunicación adecuada con los jefes, de manera que éstos participen o se impliquen en el trabajo de sus colaboradores, y compartan también sus dificultades (de esta manera, también apreciarán más el valor del trabajo realizado). Y que de esta manera sientan que todos formamos parte de un equipo, nosotros del suyo y ellos del nuestro.
La interacción con los compañeros, bien en proyectos específicos o simplemente en el día a día, también aporta puntos a la valoración que se hace del trabajador. Un empleado que colabora con los demás y no escatima esfuerzos tanto a la hora de trabajar como de compartir su experiencia y conocimientos con los demás será muy valorado, ya que no sólo aportará su trabajo en sí, sino el valor que hace ganar a los demás.


