Decálogo para jefecillos PDF Imprimir
escrito por Pablo Rodríguez   
miércoles, 15 de julio de 2009

- ¿Se puede, Don Pablo?

 

- Pasa, Antoñito. Y de tú, trátame de tú, hombre.

 

* Posible diálogo de la serie Cuéntame.

 

Cómo hemos cambiado las relaciones entre jefes y empleados. Recuerdo que cuando empecé mi vida laboral –ya hace unos cuantos años- no se me pasaba por la cabeza otra cosa que tratar al jefe de usted. Un respeto.

 

Hoy en día, parece lo más normal del mundo todo lo contrario, y el trato de usted resulta extraño salvo que el jefe en cuestión tenga una edad avanzada. Pero formalismos aparte, ¿se han acercado realmente los jefes?

 

Hoy quiero dedicar el artículo a una especie a extinguir, esos excelentes motivadores, y les he preparado un decálogo de actuación, para que no se les olvide ningún detalle.

 

1. Horario: los horarios son para cumplirlos, no haga caso a todo ese rollo de la productividad, si hay horarios es por algo. Pero los trabajadores deben ser un poco flexibles, que tampoco es cuestión de dejar las cosas a medias.

 

Así que si en alguna ocasión hay que quedarse más tiempo de la hora, deben hacerlo. Pero que eso no les sirva después para llegar tarde, que una cosa no se compensa con la otra, o acaso ¿para qué se ponen los horarios?

 

2. Vacaciones: las vacaciones son un derecho de los trabajadores, pero algunos –la mayoría- son unos irresponsables que las cogen en el momento más inoportuno y por  períodos más largos de lo necesario.

 

Para evitar este tipo de conductas, se pueden utilizar varias técnicas: no confirmarle si puede coger las vacaciones cuando quiere, o denegárselas sin más, recordarle todo el trabajo que tiene pendiente los días previos a su marcha, pedirle que nos presente un informe indispensable antes de irse (que por supuesto, le será complicado tener antes de su marcha), etcétera.

 

3. Ideas: la función de “pensar” corresponde a los jefes, que para eso les pagan. No obstante, hay que reconocer que en alguna ocasión –muy rara- algún trabajador puede tener alguna idea aprovechable, que puede servir de inspiración a sus superiores para apropiarse de ella y mejorarla.

 

En caso de duda, la idea del jefe es mejor que la del empleado, ya que éste no tiene una visión global de la empresa como su superior, y por lo tanto es prácticamente imposible  que tenga razón.

 

4. Broncas: un toque de atención de vez en cuando es imprescindible para mantener la tensión de la gente y para dejar clara la jerarquía.

 

5. Participación: El empleado puede participar, faltaría más. Pero siempre teniendo en cuenta cuál es la jerarquía, que para eso está.

 

6. Información: El jefe debe estar enterado de todo lo que ocurre, y los empleados deben esforzarse para que así sea. Sin embargo, habrá informaciones que los jefes no deben compartir con los empleados, ya  que podrían no entenderlas, o son informaciones importantes, y ya se sabe, la información es poder.

 

7. Organización del trabajo: el jefe está para organizar el trabajo, y desorganizarlo si hace falta. Por lo tanto, haga todas las modificaciones que considere necesarias y cambie de tarea a sus empleados cuando lo crea oportuno.

 

Quizás alguno se queje de que con tanto cambio, no se concentra, o que así no termina ninguna tarea, pero eso son excusas, tampoco cuesta tanto cambiar de una cosa a otra. En caso de insistencia, remítase al punto cuatro.

 

8. Motivación: no se crea todas esas zarandajas sobre la motivación de los trabajadores a través de la autonomía, el desarrollo de su trabajo, el reconocimiento del logro, el progreso…

 

Lo único que entienden los trabajadores es la vigilancia de sus jefes y en el caso de los buenos trabajadores, la mejor motivación que se les puede ofrecer es el dinero, con eso está todo arreglado, no hay más.

 

9. Disfrute: el trabajo no es divertido, por definición. En su etimología, negocio es la negación del ocio, por lo tanto, al trabajo la gente viene a laborar, nada de paréntesis para descansar, nada de celebrar los éxitos, nada de felicitar a nadie por su compromiso o por una faena bien hecha. ¿Acaso no es su obligación? ¿No se les paga por ello?

 

10. Jerarquía: Aunque puedan tratar de tú a los jefes, esto no quiere decir que no exista una jerarquía, una escala de autoridad que va en consonancia con los conocimientos y las responsabilidades de cada uno. Y es importante remarcar esta jerarquía, y hacerla notar de vez en cuando, que todavía hay clases.

 

Y si después de seguir estos consejos se va de la empresa algún empleado que le parece importante, no se preocupe, seguro que hay muchos dispuestos a ocupar su lugar, y por menos dinero.

 

Un último apunte, he hecho este artículo tratando de usted a estos jefes, me ha salido así. Hay que mantener el respeto. Y las distancias.


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Comentarios
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Senior Manager  - www.seniorm.com   |15-07-09
Confieso que me he divertido leyendo el post... Creo que estamos viviendo una
nueva época, un nuevo concepto de "trabajo" una nueva realidad laboral.
No obstante siempre conviene mirar al pasado para seguir aprendiendo de nuestros
errores.
SM
Pablo Rodríguez   |15-07-09
Amigo Senior, tengo que decir que yo también lo he pasado bien recordando
algunas cosas, que nos hacen ver que eso de "cualquier tiempo pasado fue
mejor" no tiene que ver con la realidad en muchas ocasiones(lamentablemente,
el decálogo aún se cumple casi a rajatabla en muchos casos).

Sin duda, el que
no recuerda o no es consciente de sus errores, está condenado a
repetirlos...

Saludos
Pablo
Germán   |15-07-09
Hola, Pablo:
Este es un post tan divertido como explícito. Pero si bien es
cierto lo que Senior dice, no lo es menos que todavía quedan muchas empresas que
aplican el decálogo a la perfección. Lo malo es que esa clase de personas son
también empleados, en muchos casos, a quienes conviene recordar que deben tomar
de su propia medicina... pero para eso hacen falta directores generales que
bajen al ruedo de vez en cuando y se preocupen por algo más que los estados
financieros de las empresas.
Saludos.
Pablo Rodríguez   |15-07-09
Germán, cuánta razón tienes, no sólo es cosa de los jefes -o jefecillos-,
también los empleados pueden aportar algo para que las cosas cambien.

Y sí,
sin duda hace falta bajar un poco más a la arena, el otro día con el ejemplo de
Arriortúa se veía muy claro, no?

Saludos, y gracias por tu aportación.
María Hernández  - Los 10 mandamientos   |15-07-09
Pablo, te felicito por este decálogo, es estupendo.

Tras ir sonriendo hasta
el final, me ha entrando un sudor frío (exageración) al comprobar que más que un
decálogo son las tablas de Moisés, porque de otra forma no se entiende cómo lo
que has escrito sea, precisamente, el padrenuestro diario en muchas, muchísimas,
empresas españolas (no vamos a decir todas, porque alguna habrá que sea
"atea").

Es triste comprobar que la figura del "jefecillo"
sea tan común, porque actitudes así generan un tipo de "empleado" que
tampoco nos gusta, creando un binomio laboral más perjudicial que productivo.


Saludos, Pablo y una vez más, felicitarte por este post.

María Hernández
Pablo Rodríguez   |15-07-09
Gracias, María, la verdad es que es para "sudar", sobre todo, por la
gran cantidad de empresas y jefecillos que profesan esta
"religión".

Muy bueno lo del binomio laboral, ahí se genera un
círculo vicioso y una serie de profecías autocumplidas, de manera que como las
cosas no funcionan bien, no esperamos que lo hagan, y al final... efectivamente,
no lo hacen.

Un saludo
Pablo
Fernando Lopez   |15-07-09
Divertido y explicito. Como apuntan otros comentaristas esta forma de actuar de
los jefes sigue siendo muy común. No sólo en España. El problema es que mientras
sigan "atemorizando" a los empleados la cosa no cambiará. Y como el
miedo paraliza, no se avanza.

Una pena.

saludos
Pablo Rodríguez   |15-07-09
Hola, Fernando, gracias por pasarte.

Tienes razón, es lo que le comentaba a
María, se genera una espiral de negatividad que es perjudicial en sí misma, y
que empeora las cosas.

Y es verdad que no sólo es en España, pero bueno, a
nosotros nos toca aquí, y nos toca intentar cambiarlo.

Un saludo
Pablo
Josep Jullián   |15-07-09
Y digo yo Pablo ¿si volvemos a tratar a los jefes de usted? A lo mejor las cosas
quedan más claras y no nos llamamos al engaño del "tuteo".
Ay, que
tiempos aquellos del paternalismo en el que te daban por saco pero al menos
sabías a qué atenerte y el día de tu cumpleaños te dejaban marchar un cuarto de
hora antes.
Muy divertido el post. Y real como la vida misma.
Saludos.
Pablo Rodríguez   |15-07-09
Buena idea ha tenido, Don Josep...

Qué tiempos, sí, mira que poder irse un
cuarto de hora antes...

Saludos
Pablo
Raquel Onieva   |15-07-09
Muy bueno, :p

Estoy con Maria, me han dado unos calores solo de pensarlo que
pa què, y digo yo que a lo mejor algun jefecillo lee esto y le parece bien,
hala, ia tengo decalogo de actuacion, o diez mandamientos, olé.

Sl2, Raquel
Pablo Rodríguez   |15-07-09
Hola, Raquel, gracias por pasarte por aquí.

Pues no te digo yo que alguno no
aproveche la ocasión, no...

Saludos
Pablo
Jose Luis del Campo  - Jefes!!!   |16-07-09
Te hago una pregunta ¿jefes o líderes?
Los jefes siguen siendo iguales que Don
pablo, no cambiarán nunca lo llevan en los genes.

Los líderes son los que
realmente quieren que se les trate de tu, generar confianza y buscar compromisos
con su equipo y su organización.

La pena es que abundan muchos de los
primeros y escasean muy mucho también los segundos.

Un saludo
Pablo Rodríguez   |16-07-09
Jeje, interesante matización la que haces... Está claro que lo del lenguaje es
accesorio, y que hay muchos Don Pablos, y pocos líderes.

Un saludo, y gracias
por participar.
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