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Las empresas, como cualquier otra organización, están compuestas por una gran diversidad de personas; podemos hacer diferentes grupos de análisis: gente con experiencia versus personas que no la tienen, trabajos técnicos o trabajos manuales, hay personas cuyo cometido es gestionar a otras personas, puestos que requieren un gran componente de atención al público o trato con el cliente, mientras que en otros no es tan necesario, o incluso hay estudios que diferencian la manera de trabajar según la cultura de procedencia, o separando hombres y mujeres, generalizando quizás excesivamente algunas pautas de comportamiento (los hombres son más… y en cambio, las mujeres son mejores en…).
Aunque no bueno basarse únicamente en estos estereotipos, sí que resulta interesante considerar que existen estas diferencias; quizás no deberíamos encargar cualquier tipo de trabajo a cualquier persona, o pensar que Fulanito, como habitualmente es muy bueno en su trabajo, es bueno para cualquier tipo de trabajo , o que siempre es la elección óptima cuando se trata de algo relacionado con sus funciones. Tal y como afirmaba hace poco Senior Manager, puede resultar complicado gestionar a varias generaciones de trabajadores; no es inhabitual que hasta cuatro generaciones convivan dentro de una misma organización, y este hecho ya condiciona mucho la manera en que dichas personas ven el mundo en general y la empresa en particular. La cuestión que nos deberíamos plantear es por qué no aprovechar esta diversidad en beneficio de la empresa, en lugar de ceñirnos exclusivamente a las jerarquías o al organigrama establecido. Por ejemplo, si necesitamos realizar una campaña de marketing distinta y rompedora, ¿por qué no dar más protagonismo al chico nuevo del departamento, que puede aportar esas ideas frescas que necesitamos? Si estamos buscando cómo mejorar los procesos de la empresa, ¿por qué no encargárselo a Matías, que acaba de incorporarse, el cual no sólo aportará nuevas ideas por su juventud sino también porque todavía tiene una perspectiva externa de la empresa? Si tenemos un conflicto y solicitamos al departamento de Recursos Humanos su mediación en el mismo, ¿debería gestionarlo como siempre el jefe del departamento, o quizás debería hacerlo Clara, que lleva menos tiempo y está menos contaminada (no tiene ningún conflicto ni enemistad con ninguna de las partes), y además es una persona constructiva y con habilidades en la resolución de este tipo de problemas?
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