Relax y estrés PDF Imprimir
escrito por Pablo Rodríguez   
martes, 14 de julio de 2009

Vivimos tiempos complicados en el ámbito profesional, y sus efectos se trasladan en muchas ocasiones a la vida personal. Como comentaba en un artículo anterior, la actividad de muchas empresas está  focalizada en una gran cantidad de tareas que no significan un valor añadido en sí mismas, y además, en muchos casos el trabajo se reparte entre menos personas, a causa de las reducciones de plantilla.

 

La RAE define el estrés como tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves. Con esta definición, es fácil entender que la situación de incertidumbre acerca del futuro laboral, unida a la carga excesiva de trabajo y a tener que ocuparse de todas esas tareas improductivas, aumentan los niveles de estrés hasta límites insospechados.

 

Esta situación se puede agravar, paradójicamente, en estos meses de verano, en los que los trabajadores suelen disfrutar de algunos días de vacaciones. Las circunstancias pueden obligar a muchos a posponerlas, interrumpirlas, o cogerlas en períodos reducidos, sin tiempo para la necesaria desconexión –que además resulta más difícil, por todos los problemas que uno sabe que le esperan a la vuelta-.

 

Las empresas cuentan en condiciones normales con cierta capacidad de producción extra en diversos departamentos, que es utilizada ocasionalmente, cuando hay picos de trabajo (es decir, cuando además del trabajo habitual, hay que hacer X trabajo especial), o por ejemplo, cuando en vacaciones se realiza al menos parte del trabajo del compañero que está fuera.

 

Son momentos o temporadas puntuales –por ejemplo, el cierre anual de la contabilidad- en los que los empleados asumen que tienen que trabajar con una intensidad superior a la habitual.

 

Sin embargo, si unimos a la incertidumbre ya comentada una carga de trabajo elevada durante mucho tiempo, y con expectativas de seguir alta durante una buena temporada, los trabajadores se verán sometidos a un estrés que no será bueno para su salud, ni será bueno para la empresa, puesto que ocasionará más errores, bajas, fuga de talento –personas que se irán de la empresa- y paradójicamente, una reducción de la productividad.

 

Es más que nunca en esta situación donde los jefes deben evitar ser los causantes del incremento del estrés de los trabajadores; deben estar a la altura de las circunstancias, dar ejemplo, racionalizar el trabajo, tener las cosas claras y no agobiar a los trabajadores con multitud de cambios cada dos por tres, ser claros, tener empatía y comunicarse con los empleados.

 

Con todas estas actuaciones, el estrés no se eliminará por completo, pero por lo menos no aumentará innecesariamente.

 

Como comenta Josep Julián en su excelente blog La inteligencia de las emociones, en muchas ocasiones es bueno un poco de tranquilidad, de rutina, y menos sobresaltos, menos estrés.

 

Un último apunte, como explicación del título del artículo. Aunque hablamos del estrés como algo malo, considero que cierto nivel de estrés, de tensión, resulta bueno para mantener la atención y la motivación de los trabajadores, y que un excesivo relajo es pernicioso -aunque no me gusta la palabra “relajo”, existe, y según la RAE es holganza, laxitud en el cumplimiento de las normas-. Como en muchos ámbitos de la vida, la virtud está en el punto medio.


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Comentarios
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Fernando López   |14-07-09
Sienmpre es necesario parar bien para descansar, desconectar o tomar
perspectiva. por otro lado creo que la principal causa del estrés es la
incertidumbre. Y sólo tomando esa perspectiva se pueden amonorar los
efectos

Saludos
Pablo Rodríguez   |14-07-09
Hola, Fernando, gracias por participar.

Desde luego, la incertidumbre nos
genera un elevado nivel de estrés, y eso irá en detrimento del rendimiento, por
eso los jefes deben tratar de reducirla al máximo.

Un saludo
Pablo Rodríguez
An   |14-07-09
Hola Pablo:
No siempre hay quien cubra tu ausencia en las vacaciones y ese es
mi caso.

Aunque física y mentalmente, tras pasar un año sin descansar, mi
cuerpo necesite un paroncito, resulta que sólo pensar "llegan las
vacaciones" me hace temblar. En primer lugar, porque nunca sé cuando serán
mis vacaciones. Aún hoy, 14 de Julio, no sé con seguridad si las fechas que
propuse serán del agrado o no de la jefatura y pedí el inicio para el 10 de
Agosto...Como para pensar en hacer una reserva anticipada (- dinero) de avión,
hotel o crucero, eh?. Incertidumbre.
Como llevo un departamento en solitario,
sin nadie que me cubra las espaldas, ni nadie que sepa hacer mi trabajo, las
vacaciones son un tormento. Antes de iniciarlas tengo que adelantar el trabajo
del tiempo que permanezca fuera, es decir, hacer casi lo mismo pero
anticipadamente.
Cuando llega el día "Me voy" sabes que tu teléfono
será parte de tu piel, que tendrás que arrastrarlo donde quieras que vayas, que
es muy posible que te llamen muchas veces para que resuelvas por teléfono lo que
haya surgido. ¿Desconectar? ¿Esa palabra existe?. Yo pensaba que era
"portabilidad": te vas de vacaciones, pero sigues con el mismo
número.
Se acaban las vacaciones y regresas al redil, no sin antes padecer
angustia postvacacional por lo que vas a encontrarte...Si, se apañaron mientras
no estabas, pero ¿a costa de qué? de dos meses para ponerlo todo al día, para
arreglar los desaguisados, para localizar lo que han perdido e adivinar lo que
hicieron sin anotar. Cuando por fin logro tenerlo otra vez en orden es cuando
NECESITO unas vacaciones, pero aún falta un año.

Me imagino que lo que me
ocurre a mi, ahora, con tanto despido, le ocurrirá a mucha gente que se queda
sola en su puesto y habrán pasado soñar con las vacaciones a tener verdaderas
pesadillas.

Y lo que ocurre con las vacaciones, también ocurre con una
enfermedad. Como no hay quien te cubra, vienes malo a trabajar o si ya estás muy
mal, dejas de venir un día y al siguiente, arrastrándote, estás de vuelta,
porque el trabajo es una "cadena" y si falla un eslabón, la cadena queda
suelta. Y con lo que se avecina con la Gripe A las empresas deberían advertir y
recomendar a sus empleados que ante la aparición de síntomas, antes de venir al
trabajo, consultaran con los servicios médicos, para intentar evitar los
contagios y con, ello, las bajas laborales.

En fin, Pablo...en esta ocasión
tu post se une al de Josep Julián sobre la rutina y digo "Relax = rutina,
Estrés = vacaciones".

Un saludo,
María Hdez.
Pablo Rodríguez   |14-07-09
María, no sabes cuánto te entiendo... ;-)

De hecho, por eso he incluido ese
"aparte" sobre las vacaciones, que parece que deberían ser para recargar
las pilas, y a veces es todo lo contrario (con lo cual, algún jefe
"listillo" dirá: pues no las cojas, y mejor para todos).

Lo has
relatado perfectamente, gracias por incluir tu experiencia (y yo que he vivido
también varias veces esa situación, me pregunto qué les costará a los jefes dar
una respuesta con tiempo).

Un saludo
Pablo
María Hernández  - Estrés pre y postvacacional   |14-07-09
El comentario anterior es mío, pero se me olvidó poner los datos, sorry.
Josep Julián  - comentario   |14-07-09
La verdad es que después de leer el post y los comentarios me he entrado un
estrés de no te menees. Creo que aquí se ve un poco el sinsentido de la vida que
llevamos y la necesidad de contar con unas pautas estables (llamésmoles como
queramos, por ejemplo rutina) que nos de un poco de seguridad que es en lo que
consiste el área de confort. Para unos será tomar café a la misma hora, para
otros dedicar diez minutos a leer la prensa, para otros regresar a casa andando,
pero sin esa mínima rutina sin sobresaltos no sé a dónde iremos a parar. Bueno
sí lo sé, pero llegaremos antes de lo previsto. ;-)
Un saludo y mucha rutina.
Pablo Rodríguez   |14-07-09
Nada, Josep, relax, ante todo relax. O rutina. Hay que evitar el sobresalto y el
estrés continuo, no es bueno para la salud...

Un saludo
Pablo
Senior Manager  - www.seniorm.com   |15-07-09
Creo que lo mejor es que se promueva salir de vacaciones... No hay nada mejor
que levantarse tarde un día de semana, ver los capítulos completos de las series
de televisión favoritas, leer ese libro que lleva en la estantería desde
Navidad, o incluso ir de tiendas y aprovechar las rebajas
Pablo Rodríguez   |15-07-09
Curiosamente, tuve un jefe -y no jefecillo- que, después de asistir a un
cursillo sobre productividad, era el primero en insistir que no hiciésemos más
horas de las debidas, que cogiésemos las vacaciones que nos correspondían,
etcétera. Y mucho que le valorábamos esa actitud...

Un saludo
Pablo
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