Parafraseando el título de la famosa canción, me preguntaba si es posible que el auge de twitter termine o debilite de alguna manera el fenómeno de la blogosfera.
Aparentemente, tener presencia en twitter y mantener un blog son dos cosas diferentes, e incluso complementarias. Esta web comenzó su andadura hace un año, y sin embargo, empleo mi cuenta de twitter desde hace dos o tres meses.
En diciembre del año pasado me lo planteaba como un recurso más a utilizar en este mundo 2.0, y tras recibir diversos y valiosos consejos en respuesta a un post que escribí sobre ello, decidí empezar a utilizarlo más o menos habitualmente, aunque con menos asiduidad que muchos tuiteros (casi) “profesionales”.
A día de hoy, veo Twitter como una herramienta que permite difundir ideas de manera inmediata, instantánea, y breve (140 caracteres). Con Twitter puedo anunciar la publicación de mis posts de manera automática y recomendar aquéllos que me parecen interesantes, además de retuitear los mensajes de otros, contribuyendo a su difusión.
Todo esto está muy bien como complemento a un blog, pero no como sustitutivo, o al menos, así me lo parece. Redactar un artículo supone un esfuerzo: idearlo, componerlo, documentarlo, etcétera, además de su extensión, muy superior a la de los mensajes del Twitter (un post normal de esta web puede tener unas 500 palabras o 2.500 caracteres, es decir entre quince y veinte veces más que un mensaje de Twitter).
Entonces, ¿por qué he titulado así este artículo? Para mí, son distintos, pero sin embargo, el tiempo que uno le puede dedicar es limitado. De esta manera, me parece percibir que muchos blogueros han limitado el tiempo que dedican tanto a sus propias webs como a comentar en las de los demás, a favor de Twitter.
No pretendo criticar esta decisión, ya que obviamente cada uno es libre de decidir en qué emplea su tiempo. En mi opinión resulta más instructivo leer y debatir en un buen blog que difundir y refundir sin parar a través de Twitter, pero habrá muchos que no opinen lo mismo.
Para mí, es una pena, porque he observado cómo en muchos blogs ha decaído tanto el número de posts como el debate a través de los comentarios, de manera que incluso -tal y como comentaba el otro día Amalio Rey en su excelente blog- parece que al autor le da pereza contestar, o no se esmera de la misma manera en los artículos que a la hora de debatirlos con otras personas.
Volviendo a la pregunta inicial, ¿puede Twitter acabar con los blogs? Creo que, de la misma manera que la radio continúa existiendo, los blogs sobrevivirán a pesar del auge de herramientas como Twitter, al igual que se convive con otras como Facebook, Tuenti, o redes profesionales como Linkedin o Xing. Ya será cuestión de cada uno a qué le dedica más o menos tiempo.


