| El tiempo |
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| escrito por Pablo Rodríguez | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| martes, 17 de noviembre de 2009 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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He estado estos días más desconectado del mundo 2.0 de lo habitual, y no por problemas técnicos (aunque ayer quise conectarme y no pude, tengo que llamar a mi proveedor de Internet); quizás porque he tenido que estar más dedicado al “mundo real”, o quizás porque necesitaba dedicar el tiempo a otras cosas…
En definitiva, que hoy no voy a hablar de economía… ¿o quizás sí? Al fin y al cabo, el tiempo es oro (y la cotización de éste está subiendo como la espuma, o como una burbuja).
En los últimos tiempos, he tenido ocasión de leer El código del dinero, de Raimón Samsó, a través de la recomendación de Concha Barbero. Desde aquí, y muy relacionado, he llegado al best-seller Padre rico, padre pobre, de Kiyosaki, por consejo de Jaime Izquierdo (gracias mil a ambos).
Estos libros tratan de cómo obtener más dinero con menos esfuerzo. Claro, dicho así parece la panacea, pero en resumen, de lo que se trata es de utilizar nuestro tiempo de manera adecuada, y nuestros esfuerzos productivamente (en realidad, los libros cuentan muchas más cosas, pero no voy a entrar en detalles en este post, quizás les dedique próximamente uno en exclusiva).
Uno de los argumentos que utilizan es que los trabajadores por cuenta ajena alquilamos nuestro tiempo a cambio de un salario, de manera que este tiempo, que quizás podríamos ocupar de otra manera, ya no nos pertenece.
A un trabajador medio que haga el cálculo le puede salir lo siguiente: de las 24 horas que tiene el día, ocho –o nueve- en el trabajo, dos horas de desplazamientos, una hora para prepararse (ya ha consumido medio día), siete u ocho horas para dormir… al final, le quedan cuatro o cinco horas “para sí mismo”. De las cuales, si restamos el tiempo para comer y para hacer la comida… Y esto, sin contar que tengas hijos, por ejemplo.
Alguna vez me han preguntado mis amigos de dónde saco el tiempo para dedicarle a esta web. Como es evidente, considero el tiempo un bien muy escaso y muy preciado, cada día más. La respuesta no puede ser otra que de lo que me sobra, después del resto de actividades.
¿Podemos ser más eficientes y productivos? Sí, siempre se puede mejorar, pero hay un límite. ¿Podemos delegar? Por supuesto, debemos hacerlo al máximo, y dedicarnos a lo realmente importante (cada uno tendrá unas prioridades). ¿Podemos realizar varias cosas a la vez? Sí, pero… cuidado, esto nos lleva en muchas ocasiones a ser menos productivos.
Y es que el tiempo, como decía aquel anuncio de Mercedes, es limitado y no recuperable. La parte positiva es que nos iguala, todos disponemos de ese capital de 1.440 minutos al principio del día, y es nuestra responsabilidad emplearlos de la mejor manera.
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