Hoy voy a ser positivo (dentro de unos límites, claro). El Gobierno de Obama coge el toro por los cuernos, y continúa sus actuaciones para estabilizar la Banca, con el plan Geithner para la adquisición de los llamados activos tóxicos.
Los activos tóxicos son, explicado de una manera sencilla, activos que han perdido su valor. En general, los activos hipotecarios (hipotecas titulizadas) han perdido parte de su valor, pero habría que distinguir en este caso entre activos ilíquidos (que no se pueden convertir fácilmente en dinero en efectivo) y activos tóxicos (por ejemplo, las famosas hipotecas-basura concedidas en Estados Unidos a las personas sin un empleo fijo y sin otro tipo de recursos).
Es decir, que no todas las hipotecas son basura, como es lógico.
El plan Geithner prevé movilizar alrededor de un billón de dólares, de los que una parte se financiaría a través de capital privado, y ya hay algunas empresas que han mostrado su interés en participar. Además, los gestores de estos fondos de inversión serán privados, y los activos adquiridos serán determinados por los propios Bancos, el Departamento del Tesoro y el Fondo de Garantía.
El Departamento del Tesoro americano trata así de acotar y acortar la crisis, permitiendo la limpieza de los Bancos (al estilo del Bad Bank sueco), y evitando que la recesión se enquiste, como sucedió en el Japón de los años 90.
La buena noticia (así ha sido recibida por los mercados, con grandes subidas de las Bolsas) es, desde mi punto de vista, la rapidez con la que ha actuado el Gobierno de Obama, que en apenas dos meses ha tomado esta decisión (en España llevamos un año de debates estériles).
Estará por ver si la medida funciona de manera parecida a como lo hizo en Suecia, ya que las circunstancias son distintas (aquí la crisis es mundial), pero es un primer paso.


