El incremento de la morosidad desde que comenzó la crisis ha provocado que todas las entidades hayan visto reducido en muy alta medida su ratio de cobertura. Aunque no todos están en mala situación, sí que es cierto que el panorama ha cambiado enormemente, según nos cuenta el diario El Mundo.
Entre las grandes entidades en España, hay varias que aún mantienen un ratio de cobertura de la morosidad por encima del 100%, es decir, que sus provisiones para posible morosidad (el dinero que apartarían para cubrir posibles impagados) son superiores a la propia morosidad (de momento). Destacan, por ejemplo, el Banco Sabadell, con casi un 107% de cobertura, y Bankinter, con un 120%.
Hay otros factores a tener en cuenta, como la capacidad de generar beneficios de la entidad, ya que tendría que acudir a sus beneficios para cubrir las pérdidas si las provisiones no le llegasen.
Así por ejemplo, si analizamos el caso del Santander, si bien tiene más de 1.300 millones de euros no cubiertos por provisiones, en el último año tuvo casi 9.000 millones de beneficios, con lo cual no parece un problema muy grave.
Sí sería más preocupante el caso de la CAM (1.200 millones de euros sin cubrir y 390 de beneficios), Bancaja (1.582 sin cubrir y 345 de beneficios) o Caixa Catalunya (1.188 de morosidad sin cubrir y 194 millones de beneficios).
Otro aspecto a tener en cuenta es las garantías con las que cuenta ese crédito en mora. Así por ejemplo, en el caso de Caja Madrid, que alcanza una morosidad de casi el 5% y una morosidad no cubierta de 3.080 millones para unos beneficios de 840.
Sin embargo, muchos de esos créditos, debido a la alta exposición de Caja Madrid al sector promotor, están garantizados hipotecariamente, con lo cual la entidad podrá recuperar todo o parte de la pérdida.
La comparación de la morosidad en relación a los beneficios, así como la posible recuperación total o parcial de la deuda es importante desde el punto de vista de la solvencia futura de la entidad.
Si el Banco o Caja tiene que hacer uso de sus beneficios para cubrir esa morosidad, puede llegar a incurrir en pérdidas, y por lo tanto afectar a sus Fondos Propios y al ratio de solvencia. Y en este caso podría requerir una intervención, o una inyección de fondos.
Y con el crecimiento galopante de la morosidad, no es un escenario descartable a corto plazo.


