Veo en estos días en la televisión diversas imágenes sobre la pasarela de la moda en París. En ella participan grandes nombres de la moda, como no podía ser de otra forma: Dior, Gaultier, Louis Vuitton, Lagerfeld, Chanel, Nina Ricci, y un largo etcétera (lógicamente, no pretendo hacer una lista exhaustiva). Es la creatividad en estado puro. ¿Lo es realmente?
Lo cierto es que cuando veo estas imágenes, me pregunto si lo que nos muestran en la noticia es realmente representativo de lo que allí se muestra, o si por limitaciones del formato, nos enseñan los diseños más rompedores. En cualquier caso, si uno busca un poco por Internet, se ve que sí es en cierto modo representativo de la “gran” creatividad de los diseñadores.
Sin embargo, muchos de los diseños es difícil imaginar a alguien luciéndolos en la vida real. ¿Quién llevaría una rueda de coche en la cabeza? Sinceramente, a veces parece una gran tomadura de pelo.
Añadir antes de nada que también hay honrosas excepciones, y se ven diseños que pueden ser espectaculares o un poco más sobrios, pero en cualquier caso, “ponibles” (quizás otros diseñadores los califiquen de poco arriesgados).
Una explicación posible a esta aparente pantomima estaría en la necesidad por parte de lo diseñadores de ofrecer algo rompedor, distinto, que les diferencie de otros.
Recuerdo perfectamente la presentación en la Pasarela Cibeles del diseñador David Delfín, cuyas modelos desfilaron con burkas y sogas al cuello (coincidiendo con la guerra en Afganistán contra el régimen talibán), causó un gran revuelo, y aún hoy, siete años después, permanece en mi mente, con lo cual, si éste era el efecto deseado, nada que objetar.
Ahora bien, en cuanto a la ropa del diseñador, ni idea, no me acuerdo en absoluto. Por lo tanto, ¿qué es lo que tratan los diseñadores con estas puestas en escena “transgresoras”? ¿Ser recordados, destacar entre los demás?
Me parece que se ha desmadrado todo un poco, en una espiral de “creatividad” en la cual cada vez se hacen cosas más extravagantes.
Modelos con la cara pintada de las maneras más extrañas, el pelo no digamos, vestidas de robot, con una máscara en la cara, enseñando el culo, o con una rueda en la cabeza, ya no saben lo que inventar.
Ahora yo les propongo una idea, que seguro que comparte mucha gente, si quieren hacer un desfile que destaque entre los demás, y que sea recordado, ¿por qué no cogen a modelos con un poco más de peso?
Algunos argumentarán que la ropa les queda mejor a las modelos cuyo índice de masa corporal apenas llega al mínimo, esto es, chicas de 1,75 o 1,80 y poco más de 50 kilos.
Yo simplemente propongo, ¿quién es el diseñador valiente que se atreve a poner chicas de altura similar, si quieren, pero con diez o quince kilos más? (seguirían siendo chicas delgadas, al fin y al cabo).
Desde mi punto de vista, sería una buena forma de diferenciarse de los demás, y socialmente responsable. Creo que el primero de los grandes diseñadores que tomase esta iniciativa sería muy bien visto. Pero ellos sabrán, que para eso son creativos.


