Hay que reconocerlo, además de un lógico deseo de mejorar, nos mueve la envidia, los deseos de ser mejor que el vecino, el compañero o el amigo. Esto da lugar a situaciones que, analizadas desde la fría perspectiva de los números resultan, cuando menos, curiosas.
Supongamos que soy un Presidente de Comunidad Autónoma. Como es normal, voy a pelear por conseguir un buen trozo de tarta en el reparto de la financiación autonómica.
Para simplificar, imaginemos que el año anterior recibí 10.000 millones de euros, y que eso suponía un 10% del total a repartir.
Caso a) Debido a la crisis y al aumento del déficit, todos nos tenemos que apretar el cinturón. El total a repartir se reduce un 10%, a 90.000 millones, pero yo negocio y consigo que mi parte sólo se minore en un 5%.
He “perdido” 500 millones de euros, pero es considerado un gran éxito.
Caso b) La tarta se mantiene igual que el año pasado, y vuelvo a recibir los 10.000 millones, es decir, mantengo mi parte en la misma proporción. Sin embargo, la Comunidad Autónoma vecina y alguna otra que es similar a la mía en cuanto a desarrollo económico, población, grado de transferencias, etcétera, han mejorado (obviamente, hay otras que han empeorado).
Me quejo amargamente del reparto, y recuerdo al Gobierno que tiene una deuda histórica con mi Comunidad, y que la balanza fiscal de mi Autonomía (que simplificando, sería la diferencia entre los impuestos pagados en el territorio y los servicios que éste recibe por parte de todos los poderes públicos) es negativa, que tengo mucho que recuperar.
Caso c) A causa de la crisis, el Gobierno decide repartir más dinero, para que todo el mundo quede satisfecho. Pasa de 100.000 a 120.000 millones, es decir, un 20% de incremento. Sin embargo, la Comunidad Autónoma que dirijo sólo consigue 1.200 millones de euros adicionales (un 12%).
Recibo fuertes críticas de la oposición y dentro de mi partido, ya que hemos sido claramente perjudicados en la partición.
Por supuesto, según en este último caso hemos salido perdiendo en relación a los otros, pero si fueras tú el Presidente de la Comunidad Autónoma, qué preferirías, ¿estar en el “caso a” o en el “c”?


