Al final el fabricante de componentes canadiense Magna se hará cargo de la automovilística Opel.
Mientras su matriz General Motors podría declararse hoy en quiebra, la empresa de origen alemán ha cerrado el acuerdo, en una negociación llevada a cabo por la canciller de ese país, Angela Merkel, cuyo Gobierno proporcionará un crédito de 1.500 millones de euros.
Magna ha anunciado su intención de recortar 10.000 puestos de trabajo en Europa, con el compromiso, además, de no cerrar ninguna de las planta alemanas. La incertidumbre se extiende a varios países europeos, en los que Opel cuenta con alguna fábrica: Alemania, España, Polonia, Reino Unido y Bélgica.
La negociación pudo llegar a buen fin gracias al apoyo de Barack Obama, según reconoció Angela Merkel. De esta manera, y al igual que sucede en el caso de la matriz, General Motors, los Gobiernos están participando activamente y apoyando financieramente todos estos movimientos empresariales, que quizás no serían posibles sin esta ayuda (habría que saber qué opinan al respecto los adalides del liberalismo y del libre mercado).
En lo que respecta a España, tanto la ministra de Economía, Elena Salgado, como el titular de Industria, Miguel Sebastián, han manifestado su optimismo sobre el futuro de la fábrica de Figueruelas (Zaragoza), ya que han señalado que es “la más competitiva de Europa, y además, ya realizó los ajustes necesarios hace tiempo”.
En el caso de la fábrica de Citroën en Vigo, esta factoría también es la más productiva de su grupo en Europa. Las cifras son incontestables, la fábrica llegó a hacer más de 2.000 automóviles diarios.
Hoy en día, con la crisis que estamos viviendo, resiste las comparaciones sin discusión; mientras que la fábrica de Rennes (Francia) fabricó el año pasado 150.000 coches con 8.000 obreros. La de Vigo facturó 440.000 con la misma plantilla (fabrica modelos distintos, eso sí). Los trabajadores franceses temen la competencia de Vigo, con nóminas hasta 600 euros más bajas, y no quieren trabajar en las condiciones de la fábrica gallega, con una carga de trabajo muy fuerte, según contaba La Voz de Galicia hace un par de meses.
Las fábricas de automóviles son un importante motor de la economía, tanto por el trabajo directo como por toda la industria auxiliar que las rodea. En el caso de Vigo, a pesar de las limitaciones que tiene por su mala ubicación, ha logrado ser muy competitiva, al igual que lo es la de Opel en Zaragoza.
Después de todo lo que se ha debatido acerca de la productividad y la competitividad de la economía española, a ver si va a resultar que los españoles no somos tan malos…


