El alarmante incremento del desempleo en España, que se sitúa ya en los 3,5 millones de parados, y con previsiones de superar los cuatro millones este año (según el Servicio de Estudios del BBVA, se alcanzarían 4,1 millones, y según la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), en 2010 seguirá subiendo hasta alcanzar los 4,5 millones, cifra que según la CEOE será alcanzada ya en 2009).
Sin embargo, este aumento del número de parados no está teniendo de momento reflejo en un incremento de la conflictividad social o de las medidas de presión sobre el Gobierno de Zapatero.
Hasta el momento no se han producido huelgas o manifestaciones de relevancia, aunque para esta primavera que acaba de comenzar se prevé un aumento de la presión, comenzando el 26 de marzo por la manifestación de las Pymes ante el Congreso de los Diputados.
Los motivos para que todavía no se hayan producido movimientos de envergadura son varios, entre ellos podemos citar:
Las causas y el alcance de la crisis, de dimensiones globales, que hacen que la situación afecte a todo el mundo, tanto a los distintos países como a todos los estamentos laborales, empresarios y trabajadores. ¿Contra quién protestamos? (obviamente, me dirán algunos, contra el Gobierno).
- La existencia de los últimamente muy citados por Solbes estabilizadores automáticos, entre los que encontramos la prestación por desempleo. De esta manera, lo peor de la crisis aún está por hacerse notar, ya que muchas personas, aunque han visto disminuidos sus ingresos, todavía cuentan con el colchón del paro.
- Otro motivo es de índole organizativa, ya que tanto la CEOE como la UGT están a la espera de que sus líderes, Gerardo Díaz Ferrán y Cándido Méndez, sean reelegidos a principios de abril.
La negociación colectiva se encuentra en estos momentos “aparcada”, según los sindicatos. Éstos reclaman una subida salarial del 2% para el 2009, mientras que los empresarios ofrecen un 1%.
Sin embargo, hay otros puntos que generan mucha más polémica entre ambos agentes sociales, como la rebaja en las cotizaciones a la Seguridad Social o el abaratamiento del despido, plasmado en el famoso “contrato de crisis”, con una indemnización de 20 días por año de trabajo.
Quizás en estos momentos que nos toca vivir, sea mucho más razonable llegar a acuerdos como el conseguido en la fábrica de Seat en fechas pasadas, mediante el cual se congelan los salarios en 2009, pero se consigue la continuidad de muchos puestos de trabajo (había en juego unos 1.500) y se acerca la posibilidad de fabricar en la planta de Martorell el Audi Q3, modelo de previsible éxito y que puede traer una importante carga de trabajo.
En este caso, los trabajadores han demostrado responsabilidad cuando han visto sus trabajos amenazados, y esta responsabilidad es la misma que esperamos de los empresarios cuando las cosas vayan bien otra vez (que valoren a sus trabajadores) y la que ansiamos de nuestros políticos, que parecen más enzarzados en asuntos varios y en buscar culpables que en buscar soluciones para la crisis y para sentar las bases del futuro de nuestra economía.


