A veces suponemos que lo que se cumple para una parte es válido para la totalidad del sistema, pero no tiene por qué ser así.
La falacia de la composición nos recuerda que lo que se cumple para una parte no tiene que cumplirse para la totalidad, lo cual en economía se puede dar en bastantes situaciones.
Por ejemplo, si un agricultor tiene una gran cosecha, venderá más y tendrá más ingresos. Sin embargo, si todos tienen una gran cosecha, los precios de ese producto bajarán, al haber mayor oferta, y quizás los ingresos individuales de cada uno no aumenten.


